UN AUTOR TIENE TESOROS

Como bien nos dice RAE el autor es aquel que inventa. Un autor crea algo propio a lo que yo llamo tesoro y con la finalidad de sacar un beneficio de ello. Actualmente ser autor conlleva un riesgo, el riesgo de que tu propia “creación” pase a manos de otro individuo; aquí es donde entra en juego el plagio. Plagiar es la acción de copiar obras ajenas y considerarlas como propias; es lo que encontramos al orden del día. Con un simple “copia y pega” hacemos algo que no es nuestro, propio y tiramos por tierra el trabajo de alguien que espera ser recompensado.

“Ser autor” acabará extinguiéndose si no hay mecanismos que frenen la copia. Hemos hablado de la tecnología como herramienta de ayuda en la actualidad y aplicable a muchos aspectos de nuestra vida, y entonces… ¿Por qué no aplicarla también para proteger al autor y a sus creaciones?

Se propone como solución o ayuda la utilización de las nuevas tecnologías como alternativa a lo que llamamos plagio o también comercio ilegal. Encontramos varios proyectos, páginas para descargar sistemas de protección aplicables a los blogs personales o redes sociales, como por ejemplo Licencia Creative Commons. Si tan avanzada está la sociedad gracias al mundo de Internet o tecnológico y tanto nos favorece, debería actuar con rapidez y eficacia en este aspecto tan importante para los componentes, sobre todo para los llamados “autores”, de una sociedad.

No podemos negar que la tecnología puede servirnos de vital ayuda, pero también tenemos que ser conscientes de que es ella misma la que provoca los números casos de plagios. Cuando nos referimos al concepto de autor, no solo lo hacemos dentro del ámbito literario, sino que lo hacemos de una forma general. Por ello, en la red diariamente circulan millones de imágenes música, grabaciones, logotipos, textos u obras literarias que han sido creadas por un sujeto pero que todo el mundo es “libre” de apropiarse de ellas porque, en la mayoría de los casos, no hay ningún tipo de prohibición. Es la misma red la que te invita a actuar de ese modo.

Me gustaría centrarme en la idea de plagio dentro del mundo literario. Impresiona y entristece ver como los escritores luchan para publicar una novela o un mero texto y en cuestión de segundos pasa a tener más de un autor. Con un simple clik un mismo texto puede tener millones de autores repartidos por el mundo. Por esta razón, cada día hay menos obras o novelas expuestas gratuitamente por la red o por lo menos se intenta evitar que aparezcan en ella. Está a la orden del día la descarga de obras literarias de una forma gratuita que beneficia, en gran parte, a los estudiantes y perjudica a sus creadores. Y es que ya no solo asusta la idea de que plagien tu trabajo, sino que también asusta realizar tu trabajo y que no pueda ser recompensado como tocaría. Digamos NO al robo.

¿Hasta cuándo deberían aguantar los autores que sus obras sean expropiadas? ¿Cuándo será totalmente respetado ser  autor en el siglo XXI? ¿Qué día será el que se controle este mundo de “robo”?

Pensad y contestad a estas preguntas que actualmente son una incógnita.

«HÁGALO USTED MISMO»

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¿Los libros autoeditados son un producto de peor calidad o menos serio profesionalmente hablando?

autoeditar.

  1. Inform. Diseñar, componer e imprimir textos y gráficos mediante computador, con resultado similar al de la edición tradicional, para uso privado o público.

La mayoría de las personas sabrán qué significa el término autoeditar, pero adjunto la definición otorgada por la RAE para que comprobemos que no menciona que la autoedición sea “un producto de mala calidad o menos serio profesionalmente hablando”.

La autoedición debería ser un término que cada día tomara más auge en nuestra sociedad (ya que es un concepto formado por un 80% de aspectos positivos) y no ser un término que cada día se ve envuelto en aspectos negativos. Un libro autoeditado no implica que se trate de un libro con fallos gramaticales u ortográficos, que sea de mejor o de peor calidad y ni mucho menos que no reciba el tratamiento profesional que se merece. La autoedición, simplemente, es una nueva forma de hacer públicas tus obras literarias sin recurrir al método tradicional y que, además, requiere menos gasto económico.

Autoeditar corre a tu cuenta, eres tú tu propio distribuidor y eres tú mismo quien elige cómo y dónde distribuir tu libro. La gran novedad que aporta esta actividad es que puedes publicar tu obra literaria por medio de la web, donde se favorece la difusión, o encargarte de llevarla a aquellas librerías donde tú consideres que pueden explotar, en el buen sentido de la palabra, tu obra.

Muchos escritores se ponen del lado de la autoedición como puede ser Eloísa Nos o Ana Coto Fernández. Son dos autoras, entre muchos, que presentan este concepto como una buena salida para introducirse en el mundo literario, pero mencionan las pegas e inconvenientes que también genera. Cuando ofreces tu novela u obra y lleva la etiqueta de “autoeditado” hay un cierto sector de la sociedad que piensa que esas obras no son revisadas académicamente y que por ello no tienen el mismo valor que otras que han sido editadas por editoriales tradicionales. Esto es un grave error porque aunque sea el propio autor quien lo edite, no carece de profesionalidad ni de faltas graves, ya que autoeditar también conlleva corrección. Son los propios autores los que asumen todo el proceso editorial: corrección, maquetación, distribución, promoción, etc.

Para concluir y rompiendo otra lanza a favor de la autoedición, debo decir que no cualquier escritor puede ser su propio editor, no todos poseen las tablas, conocimientos y destrezas que esto conlleva. La autoedición supone un esfuerzo que debería ser más valorado. Valorar todos aquellos que viven inmersos en el mundo literario y que no se dejan llevar por una sociedad “cómoda”, sino que ellos mismos son sus promotores.

Brindemos por la magia de la autoedición.