YO LEO, TÚ LEES, NOSOTROS LEEMOS.

La lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más”. Pedro Laín Entralgo.

     Todos los textos literarios que conocemos se engloban dentro de campo literario y editorial. En él, encontramos diferentes agentes o figuras que permiten que los textos adquieran una condición pública, que sean evaluados, leídos, vendidos, estudiados y, a posteriori, archivados.

      Pero, de todas las figuras que podemos encontrar, ya sean críticos, autores, editores, agentes literarios, libreros o distribuidores, la más interesante o relevante, a mi parecer, es la figura del lector. Deberíamos hacernos la siguiente pregunta… ¿Qué sería del mundo literario sin un lector?

     El lector es el eslabón capital, el receptor, aquel que da vida a unas letras escritas en unas hojas sin vida. Da un sentido a los libros publicados, un sentido propio y subjetivo, tiene el poder de condicionar al autor, ya que el propio autor escribe pensando en los gustos y preferencias de su público.

    Debemos entender al lector como una figura activa y receptiva porque, a su manera, interrogan y dejan responder al texto. Este receptor establece una conexión con la obra que provocará un acercamiento y le permitirá establecer un juicio positivo o negativo sobre esta.

     El lector existe desde que nace la escritura, desde que las letras son plasmadas sobre cualquier superficie legible. Pero, ¿El lector cambia cuando la sociedad lo hace? Sí, con el paso del tiempo, la concepción del lector ha ido modificándose.

     Como es natural, la sociedad cambia y desajusta todo lo que en ella se encuentra. A rasgos generales, y en cuanto a términos literarios nos referimos, hemos pasado de encontrarnos bajo una sociedad caracterizada por la lectura sobre hojas de papel, a vernos inmersos en una sociedad donde la tecnología reina. Vivimos introducimos en la llamada “esfera digital”.

      A consecuencia de todos estos cambios, nos encontramos con un lector digital que participa en los sitios webs y blogs, que siempre lleva bajo el brazo un libro electrónico. El lector ya no es aquel que lleva esos libros, consigo, de olor propio y un tacto especial. Es un lector que ha dejado de apreciar pequeños placeres que la lectura, sobre papel, ofrecía. Ha pasado al recuerdo un mundo con el que muchos conocimos aquello llamado lectura. Se ha cerrado esta puerta, pero como siempre, se ha abierto una ventana o escapatoria digital.

      Aunque como se suele decir, los cambios son buenos y son indicios de prosperidad, y este “mundo de lectura nuevo” también tiene sus partes positivas. Esto ha hecho que ahora los lectores se multipliquen, se tenga más accesibilidad a los textos, y que por internet y mediante la web se encuentre todo de una forma más rápida. El mismo lector no es consciente de que día tras día, miles de noticias bombardean su correo, incluso en sus redes sociales se encuentra leyendo continuamente.

     El hecho de que “sea más fácil” tener a tu alcance infinidad de textos, hace que la persona guarde esa pereza que antes le podría suponer el desplazarse hasta una biblioteca o librería para adquirir ciertos documentos u obras. Personalmente, me parece una realidad triste, pero sin embargo es una realidad tangible.

      El lector es esa potencia que siempre da de sí se encuentre en la sociedad en la que se encuentre. Para mí, esto es un lector…pero para ti, ¿qué es un lector?

Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Jorge Luis Borges.

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